Dándole vueltas, me he dado cuenta de que hay pequeños detalles dentro de la cultura catalana que ya voy incorporando en mi identidad. Es como si mi otra mitad identitaria estuviera despertando después de muchos años dormida en mí, mi mamá y mi abuela; así que te comparto algunas cosas que he visto, me han contado o he leído durante estos ya más de tres años viviendo por aquí, que me han permitido entender parte de la esencia catalana.
1. La Revetlla de Sant Joan
Se celebra en la noche del 23 al 24 de junio, cercana a la fecha del solsticio de verano y, en principio, era una festividad católica. A día de hoy, se ha transformado además en una celebración con costumbres y símbolos muy marcados como: el fuego, los baños de mar a medianoche, las canciones y los rituales mágicos. Aunque aún tengo pendientes algunas cosas de este día, sé que se acostumbra a ir a la playa, se hacen fogatas sobre la arena y se tiende a saltar sobre el fuego.
2. El Tió de Nadal (Caga Tió….)

Es imposible que no recuerde con una sonrisa mi primer tío. Fue en un año de muchos cambios, mi primera Navidad lejos de casa y quizás una de las mejores Navidades de mi vida. Me fui junto a mi roomie y su pequeña Lluna a pasar las Navidades en casa de su familia. Llevábamos alimentando al tío con cáscaras de mandarinas ya hacía unos días y mágicamente apareció en la casa de los abuelos de la peque. Lo viví como vivía los Reyes Magos cuando era pequeña.
Igual es momento de que te explique: el Tió, en esencia, es un tronco de árbol que vive en el bosque y al que los niños, cuando se acerca la Navidad, van a buscar con algunas instrucciones. Tiene patitas de ramas de muy poco grosor, unos ojos negros que te miran muy fijos, una manta que le tapa el cuerpo y a veces hasta un gorro rojo y blanco. La parte más curiosa es que caga regalos después de apalearlo cantando canciones. Pero para mí es mucho más que eso, es volver a ser niña, sonreír desde dentro y disfrutar del tiempo en familia.
3. Castells: Torres humanas
Sí, me siento súper orgullosa mientras te digo que viví la experiencia de estar dentro de una colla castellera. Hace ya más de dos años, en unas fiestas, me quedé fascinada por cómo personas de todo tipo se reúnen para formar castillos con solo sus cuerpos y, además, la edificación llega a medidas impresionantes. Mientras anonadada miraba, se para frente a mí un amigo (David, si estás leyendo esto, gracias del tamaño del universo) y me dice que cuando quiera vaya a probar. Por un momento me lo pensé con un poco de temor en el cuerpo; pero al próximo ensayo de la colla ya estaba esperando en la puerta. De primeras fue un poco raro, mucha gente que no conocía, muchas caras examinando mis pasos y yo a la par de ellos. El resultado: un grupo de gente tan inverosímil como maravillosa. Mudada de ciudad, la distancia entre mi colla y yo aumentó, pero ya el bichito estaba metido en el cuerpo y hace unos meses, cuando actuaron en mi nueva ciudad, allí estaba yo muy orgullosa de portar la meva samarreta verda, la faja y el pañuelo. Quizás ya no vista más de verde por un tiempo, quizás el verde se convierta en violeta, pero sempre portaré el meu mocador.

4. Celebrar Sant Jordi (El Día del Libro y de la Rosa):
Suspiro mientras recuerdo la cara de parejas enamoradas cuando hablan de Sant Jordi; lo cierto es que descubrí este día a través de la pequeña Lluna, que me contaba con sus dulces palabras aquella leyenda del dragón, la rosa y el caballero. Ese día Catalunya se viste de rosas y libros para alimentar su cultura. Miles de personas regalan rosas, libros y ambas cosas para demostrar al amor que le tienen a las personas que quieren.
5. Comer Calçots en una Calçotada
Uy, ¡los calçots! Aún no conocía dónde tiene los lunares el de los ojitos grises y ya me había invitado a una calçotada. Esas cebollas peculiares con esa salsa traída del mismísimo paraíso son gloria a la brasa. Cuando el invierno se torna primaveral, los catalanes se adueñan del buen tiempo y se reúnen en patios y terrazas para comer junto al carbón en familia.
6. Bailar Sardanas en la Plaza
Tengo que confesar que las sardanas no son lo mío pero y la de veces que vas caminando por las calles y te encuentras un grupo de personas bailando con caras donde se dibuja la felicidad. Pegan brincos de un lado a otro y la música suena a romería y tiempos medievales.
7. Hacer el “Correfoc”
Solo he estado una vez casi cerca de todo este espectáculo y, para ser sincera, hay otras tradiciones que me llaman más la atención. Pero es muy lindo ver cómo tanto padres como hijos se unen en un mismo evento para hacer familia. Es un momento lleno de emoción, niños, jóvenes y adultos correteando entre las llamas, vistiendo ropas ignífugas. Esta es una costumbre que combina música, danza y espectáculos pirotécnicos.
8. El “Caganer” en Navidad:
Muchas veces se acostumbra a confundir “el caganer” con “el Tió de Nadal”; y sí, los dos cagan, pero no son la misma cosa. El caganer es una figurilla tradicional catalana, que se coloca en el belén. Es de tamaño variable. Puede representarse mediante la imagen de un campesino vestido con la indumentaria tradicional catalana (faja y barretina) o llegar a ser más moderno, representado como figuras de la política, las artes y la economía cagando.
9. La Senyera y la Estelada:
Caminando por las calles de Cataluña, percibirás que hay dos banderas que ondean en los balcones de algunos edificios. Son la Senyera y la Estelada.
La Senyera es la que constitucionalmente representa a la Comunidad de Cataluña. Es ese rectángulo de fondo dorado con franjas horizontales rojas.
La Estelada… ¿sabes que la estelada tiene vínculo identitario con mi Bandera de la estrella solitaria? Fue creada después de que mi pueblo cubano luchara por su independencia de España y lo consiguiera; en 1898. El creador de la Estelada, Vicenç A. Ballester i Camps, tomó como símil la representación gráfica de la identidad patria e independentista de Cuba para representar las ansias de independencia de gran parte de la sociedad catalana. Aunque esta bandera tiene algunas variaciones donde el triángulo es verde o amarillo, la original toma como base la Senyera y le agrega el triángulo azul con la estrella blanca.
10. El Pan con Tomate (Pa amb Tomàquet o tomata en el Empordà)
Esto a mí me ha llamado mucho la atención. No entendía por qué le echaban tomate al pan… pero admito que le da un toque especial tanto en bocatas como en esas rebanadas de pan que se estilan en las cenas improvisadas de embutidos y tortillas de patatas. Te digo más, no se usan todos los tomates para esto.
Según Dani Roca: “Para el pa amb tomàquet tenemos que elegir un tomate maduro, rojo, brillante, ligeramente blandito, pero no en exceso”. El gran elegido para esta elaboración es el tomate de colgar, ¿lo sabías?
11. La Lengua Catalana
Muchas veces a mi alrededor oigo personas que no entienden por qué los catalanes se sienten tan orgullosos de su lengua materna. No pretendo hacerte cambiar la opinión que tengas. Solo te doy mi punto de vista.
Durante varios periodos históricos, Catalunya se ha visto reprimida en muchos aspectos. Uno de los más recios fue durante el franquismo, donde se prohibió el uso del catalán en la educación, los medios de comunicación y la administración pública. Tan sencillo como que quizás donde único podías hablar catalán era en tu casa y con tu familia más cercana. Esto fortaleció el vínculo emocional con el idioma, ya que muchos lo vieron como una forma de resistencia y preservación cultural.
¿Y tú con qué tradiciones catalanas te has topado?

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