¿Alguna vez te has preguntado qué sería caminar por las mismas calles que inspiraron a un genio del arte surrealista?
Imagina recorrer las calles de Figueres, con el sol empordanés bronceando tu piel, y saber que cada rincón atesora un pedacito del genio más excéntrico del surrealismo: Salvador Dalí.
Mientras exploras sus calles, descubrirás que este genio no solo pintó sueños, sino que también vivió una vida que desafía la imaginación. Hoy te llevo a descubrir dónde su arte, su vida y su espíritu surrealista dejaron huellas imborrables.
“El surrealismo es puro automatismo psíquico, mediante el cual se intenta expresar, ya sea verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento.”
André Breton
Manifiesto Surrealista de 1924
Todos sabemos quién fue Dalí; y si no, antes de mirar la Wikipedia, te doy mi definición. Dalí, más allá de todo marco comercial, era una persona con una vida interior muy intensa, que expresaba a través de pinturas, esculturas, grabados, escritos y seguro que alguna cosa más, entre los años 1904 y 1989. Fue, y evidentemente sigue siendo, uno de los máximos exponentes del surrealismo. En el fondo, sabes de quién te hablo; sí, es ese señor de cara rectangular muy expresiva con el bigote simétrico y extremadamente fino, del que no se puede distinguir un pelo de otro porque van todos en el mismo sentido, cual curva dibujada en una de las clases de matemáticas del cole.

El origen de un genio
Salvador Dalí nació en una madrugada de la primavera de 1904 (el 11 de mayo) en una familia burguesa. Su primer hogar fue la casa ubicada en la calle Monturiol 6, donde el artista comenzó a desarrollar su vínculo con el arte.

A los 12 años, empieza a descubrir el estilo de los impresionistas franceses y se hace impresionista. A los 14, ya conocía a Picasso y, coqueteando con el cubismo, se hizo cubista. A los 15, ya es editor de la revista Stadium y evidencia su mente inquieta en característicos pastiches* en la sección: “Los grandes maestros de la pintura”.
*Pastiche: imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos de forma que den la impresión de ser una creación independiente.
Esta inquietud y exploración artística no solo definieron su obra, sino también su conexión con Figueres, su ciudad natal. Regados por Figueres, encontrarás pequeños guiños surrealistas que reflejan la esencia de este artista, conectándolo con el lugar.
En la Rambla, justo al bajar las escaleras, verás el reflejo de un autorretrato de Dalí, como un recordatorio de su espíritu libre y su capacidad de reinventarse constantemente.


Esta instalación de arte público conocida como: ¨El rostro de Dalí¨, permite a los espectadores ver el reflejo de una síntesis de la cara de Salvador Dalí al posicionarse en un punto específico; creando una experiencia que fusiona el arte con el entorno urbano. Aunque la obra no es del propio Dalí, evidencia la huella del espíritu daliniano en su autor o autores (no se dispone de información pública sobre la autoría de esta instalación; es posible que haya sido realizada por artistas locales o comisionada por el ayuntamiento de Figueres como parte de un proyecto para celebrar la conexión de Dalí con su ciudad natal).
Si eres como yo, que vas caminando y mirando hacia abajo, seguro habrás notado que hay unas pequeñas hormigas dibujadas sobre placas de metal en el suelo. En el surrealismo daliniano, las hormigas representan la descomposición, el paso del tiempo y la fragilidad de la vida. Su presencia en el suelo de Figueres guía al inquieto visitante hacia el lugar donde su legado artístico permanece más vivo: el Teatro-Museo Dalí

Si hay algo que me gusta de la obra de Dalí, son las formas fluidas y abstractas, porque me recuerdan al funcionalismo orgánico (tendencia del diseño industrial y la arquitectura). Mientras la obra daliniana expresa la transformación, la flexibilidad del tiempo y los estados del sueño, buscando evocar emociones e indagar en el subconsciente; el funcionalismo orgánico promueve la ergonomía y la comodidad, enfocándose en crear entornos que generen bienestar emocional.
Ambos estilos toman inspiración de la naturaleza y recrean curvas fluidas. Además, surgen en el contexto de las vanguardias del siglo XX, una época en la que los artistas y diseñadores buscaban romper con las formas tradicionales y explorar nuevas maneras de expresión.
Te cuento todo esto porque la primera vez que visité Figueres noté la presencia de algo que quizás pasaría inadvertido a los ojos de un distraído: Las luminarias bajo el Parc Bosc (huella del espíritu dalineano en Figueres). ¿Las has visto ya?

El corazón de su mundo
El Teatro-Museo Dalí, ubicado en Figueres, es el corazón del universo surrealista de Salvador Dalí y una de las obras más singulares que dejó como legado. Diseñado y concebido por el propio artista, este museo no solo alberga una vasta colección de sus obras, sino que también es, en sí mismo, una obra de arte integral y una experiencia inmersiva en su visión creativa.

En primer lugar, la selección del sitio donde hoy se emplaza el museo fue elegida por el propio Dalí. Según él: “era el sitio ideal, ya que está frente a la iglesia donde fui bautizado y es, por lo tanto, el centro de mi mundo”.



Hablemos de fachadas. Si no eres de Figueres o nunca has visitado este lugar, quizás no has identificado “las dos caras” que tiene el Teatro-Museo Dalí. Por un lado, una superficie con el característico patrón de fondo rojo y manchas amarillas. Por el otro, un juego de planos que forman ventanas, puertas, columnas… que de no ser por elementos como el capitel de las columnas adosadas al segundo nivel del edificio, las figuras aladas que casi se tocan y las emulaciones de personas en los balcones, resultaría en una fachada muy monótona.
La primera vez que visité Figueres, uno de mis objetivos era este museo. Google Maps me indicó el camino y llegué a esa extensa pared roja, adornada con esas “cosas amarillas” que, en ese momento, no entendía del todo. Sin saberlo, fui dando la vuelta siguiendo la pared, como quien no puede ser guiado por sus ojos. Sin previo aviso, la pared cambió de textura y color; no sabía a dónde me dirigía. Llegué a una plaza. Había estatuas y detalles que desafiaban lo convencional: una cara enorme con muñecos en las cuencas de los ojos y un obelisco coronado con el casi busto de una figura regia. Estaba un poco confundida. Todo parecía extrañamente fuera de lugar; pero al seguir avanzando encontré una entrada. Ésta ya era un poco más ortodoxa que todo lo que había estado mirando y muchísimo más que lo que llegué a mirar después.
Mirar este edificio desde afuera es no reconocer el límite entre los restos del antiguo teatro municipal y el impacto brutal que puede tener el surrealismo ante lo que, en comparación, puede ser aburrido.
Con un poco más de conocimiento que aquel día, hoy te puedo decir que aquellos pegotes amarillos de la fachada roja, en realidad, son la representación tangible de una de las obsesiones de Dalí: el pan. Es la exaltación desde lo humilde al plano artístico, el intercambio de las tradicionales jerarquías que ocupan los objetos cotidianos en el mundo surrealista. Aprovecha la descontextualización de este objeto para crear un patrón visual y morfológico donde el color rojo del fondo pasa a ser forma.
Ya hoy, tengo un tanto más vista la fachada, y a mis recuerdos sobre cómo es el museo he agregado los huevos gigantes (representan la fertilidad y la vida) y los maniquíes dorados que perfilan el perímetro de la edificación. Estos detalles no son simples adornos; refuerzan el carácter único del edificio, donde cada esquina grita teatralidad y extravagancia.
Cada detalle del museo invita a explorar el mundo interior daliniano como un reflejo de su universo artístico. El edificio está coronado por una cúpula geodésica, diseñada por Emilio Pérez Piñero, que se ha convertido en un símbolo del lugar y en un ícono de Figueres.


Un detalle: Desde el interior del museo podrás observar la cúpula por dentro; pero si la premura te impide visitarlo, puedes ver la cúpula un tanto más de cerca desde el tejado del parking ubicado en la esquina de Carrer Canigó y Carrer de la Jonquera. Subes las escaleras de caracol hasta el final y, voilà.
El Teatro-Museo Dalí no es un museo convencional; su diseño busca desafiar la percepción del visitante y sumergirlo en un entorno en el que realidad y fantasía se entrelazan. Dalí describió este espacio como un “teatro de la memoria”, donde cada sala está pensada para sorprender, confundir y asombrar. ¿Y te digo una cosa? Lo logra.



Años más relevantes dentro de la historia del Teatro-Museo Dalí:
- 1970: Sobre las ruinas del antiguo teatro municipal de Figueres, Salvador Dalí, bajo la aprobación del alcalde de Figueres de aquel entonces, comienza la construcción del Teatro-Museo Dalí; que no finaliza hasta 4 años después.
- 1974_ 28 de septiembre: Abre sus puertas oficialmente el Teatro Museo Dalí
- 1984: Se inaugura la cripta de Salvador Dalí, ubicada en el museo, como parte de su deseo de ser enterrado en este lugar.

- 1989_23 de enero: Salvador Dalí fallece y es enterrado en la cripta del museo, bajo la cúpula geodésica.
- 1997: Se inaugura la Torre Galatea, una extensión del museo dedicada a Gala, musa y compañera de Dalí. También incluye parte de las oficinas de la Fundación Gala-Salvador Dalí.
¿Sabías que la visita al museo es gratis cada 6 de enero? Eso sí, la reserva hay que hacerla con antelación. Además, durante todo el año, la entrada es gratuita para:
- Niños y niñas de hasta 8 años.
- Socios de los Amigos de los Museos Dalí con la acreditación correspondiente.
- Miembros acreditados de: la Asociación de Museólogos de Catalunya, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA).
- Periodistas acreditados.
- Participants del programa ‘Voluntariat per la Llengua’.
En la Plaza Gala – Dalí, en uno de los laterales del museo encontrarás un pequeño muestrario de obras. La primera imagen es “Homenaje a Isaac Newton” (una de las versiones), que es la obra que quizás más me llamó la atención. Aunque hay más, te presentaré las imágenes, pero dejaré que la curiosidad ronde tus pensamientos.



Por aquí te dejo los lugares icónicos principalmente de Figueres que debes visitar si de surrealismo y espíritu daliniano hablamos. Además, he recopilado para ti pequeños detalles dentro de la propia ciudad de Figueres que la identifican como casa natal de Dalí. ¿Te atreverías a dejarme en comentarios dónde se ubican?



Quiero introducirte un concepto tangible y un poco mítico antes de seguir, el triángulo dalineano. El triángulo dalineano es la figura que se formaría en un mapa sobre la región empordanesa de Catalunya, si con líneas uniéramos tres lugares clave que marcaron la vida del genio del surrealismo: Púbol (Castillo de Púbol), Portlligat (Casa-Museo Gala Dalí) y Figueres (Teatro-Museo Dalí). Este espacio comprende unos 40 metros cuadrados de influencias; a través de leyendas, arquitectura, naturaleza, gastronomía, costumbres… al universo surrealista de la obra de Salvador Dalí.

Refugios del amor y la locura
Salvador Dalí y Gala, su musa y compañera de vida, compartieron una relación tan intensa como peculiar. Este vínculo quedó inmortalizado en los lugares que habitaron juntos, dos espacios cargados de simbolismo: la Casa-Museo Gala Dalí en Portlligat y el Castillo de Púbol (ambos lugares un tanto alejados de Figueres). Estos refugios, más que simples residencias, fueron escenarios de su amor, su arte y la compleja dinámica de su relación.
Casa-Museo Gala Dalí en Portlligat
Ubicada en la pequeña bahía de Portlligat, cerca de Cadaqués, esta casa fue el hogar y taller principal de Salvador Dalí desde 1930 hasta la muerte de Gala en 1982. Este lugar refleja la creatividad y las excentricidades de la pareja.
La casa comenzó como una humilde cabaña de pescadores que Dalí compró y transformó gradualmente en un espacio laberíntico y surrealista, lleno de habitaciones interconectadas y objetos insólitos. Cada detalle del diseño interior refleja la personalidad del artista, desde los huevos gigantes en el tejado (también presentes en el Teatro-Museo Dalí) hasta los muebles y objetos dispuestos para crear una atmósfera única.
Portlligat más que una casa; era el lugar donde Dalí encontraba inspiración mientras Gala gestionaba su vida y carrera. Aquí Gala ejerció como musa, modelo y administradora de la compleja personalidad de Dalí. En esta casa se produjeron muchas de las obras más icónicas del artista, en un ambiente que Dalí consideraba su “puerto tranquilo”. El paisaje marino de Portlligat, con su luz particular, se convirtió en un elemento recurrente en las obras del artista.
Castillo de Púbol
En contraste con Portlligat, el Castillo de Púbol, ubicado en el municipio de La Pera, Girona, es un lugar más austero y solemnemente. Dalí lo adquirió en 1969 como un regalo para Gala, convirtiéndolo en un retiro exclusivo para ella. Gala aceptó el castillo bajo la condición de que Dalí solo pudiera visitarla con su permiso por escrito. Este castillo terminó por convertirse en el lugar donde Gala podía refugiarse del bullicio del mundo artístico y de la intensidad del carácter de Dalí.
A pesar de que este era el espacio de Gala, Dalí restauró el castillo con su inconfundible estilo surrealista, pero respetando un aire medieval que lo hacía parecer fuera de tiempo. Los jardines, decorados con esculturas de elefantes de patas largas y objetos extravagantes, mezclan lo solemne con lo fantástico.
Gala murió en el castillo en 1982 y fue enterrada en su cripta, una tumba diseñada por Dalí. Después de su muerte, Dalí también se trasladó al castillo, donde vivió sus últimos años antes de regresar a Figueres.
Un amor inmortalizado
Tanto la Casa-Museo Gala Dalí como el Castillo de Púbol son reflejos del amor y la locura que definieron la relación de Salvador Dalí y Gala. Mientras Portlligat representa la creación conjunta, la cotidianidad y la simbiosis de la pareja, el Castillo de Púbol simboliza la veneración casi divina de Dalí hacia Gala, su musa, a quien colocó en un pedestal tanto literal como figurativo. Ambos lugares son testigos silenciosos de una de las historias de amor más surrealistas y fascinantes del siglo XX.
Refugio al surrealismo
Antes de despedirme, quiero dejarte un pequeño regalo: he preparado una lista en Spotify con música de algunos de los artistas mencionados en los escritos que exploran la vida de Salvador Dalí, o que, teniendo en cuenta su personalidad excéntrica y su amor por lo surrealista, podrían gustarle al propio Dalí. Esta banda sonora te acompañará en tu propio viaje surrealista por tierras empordanesas y te sumergirá aún más en el universo del maestro.
Dalí no solo fue un pionero del surrealismo, sino que también tuvo relaciones influyentes con otros artistas de su tiempo. Su colaboración con Luis Buñuel en ¨Un perro andaluz¨ es un ejemplo notable de cómo su visión desafiaba las convenciones del cine. Además, su amistad con figuras como René Magritte, Max Ernst y Joan Miró enriqueció su propio proceso creativo y dejó una huella indeleble en el arte del siglo XX. Pero todo eso ya es otra historia que me atreveré a contarte más adelante.
Si todo lo que te he contado ha despertado tu curiosidad te descubro un mundo más amplio. Muy pronto volveré con más historias y reflexiones sobre el fascinante mundo del arte. ¡No te lo pierdas!

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